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martes, 5 de noviembre de 2024

Barrancas Largas, camino a Piedra Pomez, Catamarca

Estando en Fiambalá decidi hacer la escurción al campo de Piedra Pomez. Desde aca son 150 kilómetros pasando por el lecho del rio, pasar por pequeños poblados, caminos de corniza y un buen tramo antes de llegar por un inmenso desierto de arena bolcánnica, conocí a un guia muy experto, tanto en el conocimiento de toda la zona, como en la destreza para conducir en estos lugares en 4x4, en especial en la zona de arena volcánica.

Salimos a la mañana a las 6, el recorrido es largo, intenso y va a demandar todo el día, recién estaríamos llegando de regreso a las 20 hs.






Para hacer éste recorrido, haríamos varias paradas, ésta fue una de las primeras y a mi me llamo mucho la atención estas increibles formaciones rocosas, y digo increible porque son incrustaciones de enormes rocas de piedra pomez que se produjo hace millones de años tras fuertes erupciones del volcan Blanco, que se encuentra a mas de 100 kilómetros, imaginemos estas inmensas moles de rocas de piedra pomez e incrustarse en la montaña, es muy notorio ver la diferencia de ambas rocas.














sábado, 2 de noviembre de 2024

Donde se originan Las Termas de Fiambalá, Catamarca


Las importantes aguas de estas termas son de indudable origen subvolcánico.

El peculiar magma que bajo ese bloque rocoso anidó entre las capas subterráneas durante millones de años hizo tanta presión que abrió una grieta entre los pliegues de la montaña. Así brotó la lava que corrió bajando por las laderas orientales y occidentales de las sierras de Fiambalá, pintando sus faldas, recubriendo con un engobe a veces multicolor sus quebradas y cada intersticio de la montaña.

La herida producida en el interior del cordón montañoso no se cerró y un día empezó a fluir desde las profundidades, agua en casi estado de ebullición. Desde siempre existieron “los baños” y ya nuestros pueblos de la antigüedad los conocían; sus jefes, caciques y curacas concurrían a aliviar sus males, dolores y cansancio en sus aguas “milagrosas”. Lo mismo ocurría en las “aguas calientes” y “las colchas” en el interior del valle de Hualán o Gualán (actualmente conocido como cráter del volcán Galán).







Esta vertiente surge en lo alto de la montaña, en la zona o región conocida por los geólogos como Alta Grande. Es granito mineralizado, derivado de un magma, que tiene relación con el foco ígneo (anomalía de temperatura que da origen a las aguas termales) y aún persiste a pesar de los millones de años que pasaron. Este “campo”, rodeado por otra zona de rocas metamórficas donde su altura más importante es el cerro Pabellón -3.354 msnm-, baja como si fuera un río o arroyo, hacia el poniente por una angosta quebrada, conocida como “De los árboles” franqueada al N por gigantescos paredones rocosos que caen a pique, con alturas de casi 100 m y hacia el S por un gredoso y áspero cordón montañoso. Esta quebrada tiene aproximadamente 1 km de largo, baja en un pronunciado desnivel hasta perderse rápidamente en el secadal arenoso de los médanos del valle de Fiambalá, casi al final de las mundialmente famosas dunas de Fiambalá, Saujil y Tatón. En el fondo de la depresión corre el bravío río Abaucán.






La naturaleza volcánica de muchas de las montañas, especialmente en la zona cordillerana y Puna (Tinogasta, Antofagasta de la Sierra y norte de Belén), dio como resultado el afloramiento de vertientes con aguas termales (aunque también hay algunas manifestaciones en el sudeste –Lavalle en Santa Rosa y San Martín en Capayán-).
Las aguas de las Termas de Fiambalá poseen una fuerte mineralización, fluyen –casi en estado de ebullición- de manera natural casi a los 2.000 msnm. Sus propiedades terapéuticas son muy interesantes y ampliamente difundidas: hipertermal, sódica sulfatada, silicatada, alcalina, bicarbonatada y clorurada. Recomendables para afecciones reumáticas y nerviosas por sus efectos relajantes y sedantes, también son consideradas para afecciones como la artritis, reumatismo, lumbago, limpieza de tejidos, drenaje de riñones y desintoxicación del organismo. Muchos afirman que el solo hecho de estar en un piletón casi natural de agua caliente, en medio de un paisaje tan exótico, es suficiente para sanar cualquier mal.

Desde principios del siglo pasado, este río termal de la quebrada fue de a poco sistematizándose. Primero fueron los habitantes de la zona los que concurrían a gozar de sus aguas purificadoras en los remansos que se formaban naturalmente. Luego, los encauzaron para formar piletones con las mismas piedras del lugar. La Municipalidad de Fiambalá intervino la zona, aprovechando el fuerte desnivel y conformaron piletones cuasi naturales y orgánicos, es decir respetando la morfología y los árboles existentes, bien diferenciados en función de las temperaturas del agua. Cada uno de esos piletones tiene descargas estrechas que van formando chorros de agua muy atractivos y gratificantes. Paralelamente desarrollaron infraestructura para que la estancia en el lugar sea placentera: mesas y bancos, quinchos, baños, vestuarios, servicio sanitario, dos cabañas bien equipadas y varios dormitorios para alojamiento.

No obstante, se subestimó o no se tuvo en cuenta las leyes de la naturaleza –sus designios inteligentes-. Fue así que la fuerza irrefrenable de la naturaleza, en la época estival, produce tormentas y lluvias que trae como consecuencia aludes en las quebradas importantes, entre ellas la “De los árboles”. Las consecuencias fueron de manual: arrasaron con todo lo que se interpusiera a su paso, es decir las construcciones. Esos aludes, que se repiten año a año, no solo dañan los bienes materiales, sino que ponen en serio riesgo las vidas humanas de los que allí se encuentran.

Todos los años la Municipalidad debe cerrar el ingreso a Las Termas para reparar los daños.
Esto lleva a una reflexión: hay que pensar no solamente en desarrollar el “complejo termal” en el lugar en el que se encuentra emplazado, sino que también deberían usarse las quebradas aledañas que son menos riesgosas. Esto nunca se hizo y se siguen cometiendo año tras año los mismos errores.





martes, 29 de octubre de 2024

Visitando Las Termas, Fiambalá Catamarca

 


Después de conocer la Iglesia de San Pedro, en Fiambalá, decidí ir a la termas y pasar la tarde.

Recordemos que hay que comprar las entradas en la direccion de turismo de Fiambalá y hay distintos horarios para ir, de 8 a 14, de 14 a 20. Me pareció buena opción el horario de la tarde.






Desde una fantástica quebrada a los pies de la Cordillera de los Andes, a solo 17 kms de la ciudad de Fiambalá surgen las increíbles Termas de Fiambalá. Un maravilloso lugar con una propuesta única para disfrutar del bienestar del agua termal. Sus aguas emergen a 1.750 m.s.n.m., concentrándose luego en 14 piletas de piedra cordillerana con temperaturas que varían entre los 28° C y 51° C.

En las Termas, se puede disfrutar de la tranquilidad y la intimidad, lejos del ruido y del ritmo estresante de las grandes ciudades, salvo cuando llegan muchos turistas a pasar el dia, pero igual es  una experiencia vinculada al bienestar y la salud, con todos los servicios necesarios.
Provar la temperatura de cada una de las piletas y decidir por la que mas grato nos resulte. Yo probe la de 36°.













Para mi estas termas son unas de las mas lindas del país, Por su ubicación, encajadas en la cordillera, por la temperatura del agua y muy en especial por el ambiente del lugar. mucha arboleda. lugares para sentarse, mesas, bancos, muy buenos sanitarios, limpios, sobre todo. Un parador con una terraza increible. donde ves todo el lugar, el valle y el rio Abaucan, que en ésta época del año estaba sin caudal. 
Desde allí se divisa el valle donde está Fiambalá y más lejos el cordón montañoso de Famatina. En las tardes el viento sopla fuerte en el valle, levantando la fina arena de las dunas cercanas. Pero ello no afecta al complejo termal que está reparado. Es un lugar muy bonito en medio de un paisaje agreste, sereno y soleado. Los lugareños dicen que alli nieva en invierno, pero igual se pueden tomar baños termales.
Buena oferta gastronómica y a precios razonables.












Rodeadas de grandes montañas, las Termas de Fiambalá cuentan con aguas clasificadas: Hipertermal, Sulfatada, Silicatada, Alcalina bicarbonatada y Clorurada débilmente. Son altamente sedantes y relajantes del sistema nervioso, limpian los tejidos, desintoxican el organismo y permiten una mejora en la salud.