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jueves, 12 de octubre de 2023

Una aventura por la cueva de la Cueva del León en Cipoletti, Río Negro


 A pocos kilómetros de Cipolletti, en la Margen Sur del río Negro, esta caminata permite interactuar con las formaciones rocosas, avistar aves y disfrutar de una vista panorámica.






Para llegar al lugar no es tan dificil, aunque no hay ningún tipo de cartelería que indique como llegar, solo preguntando a lugareños. La mejor forma es llegar hasta la Isla Jordán seguir un camino en dirección al puente que cruza el Rio negro, seguir unos 3 kilómetros hasta una calle de ripio que se llama Jauregui, y a la orilla de la ruta hay un cartel de Cipoletti, como para usar de referencia. Cruzar todo un barrio hasta el final, pasando por unas tranqueras que siempre están abiertas y al final vas a encontrar esa Barda que aparece en la fotografía y en su base después de subir por unas rocas encontrás la abertura de la cueva.














A la orilla de esta formación rocosa, esta la costa del Rio Negro, donde podés quedarte con el auto, poner la reposera y disfrutar de un almuerzo a la orilla del río entre tamariscos que dan un poco de sombra.













Una laguna que me sorprendió, Cipoletti, Rio negro

Estando en la Isla Jordán la intención era llegar a la Cueva del León. no hay ningún cartel que te indique como llegar, pero preguntando a lugareños, que muy amablemente de dicen como encontrar ese lugar.


Después de pasar el puente que conecta a la isla, seguís unos 3 kilómetros, y tomas un camino de ripio a la izquierda que te lleva por una calle que se llama Jauregui, solo hay cartel que dice gobierno de Cipoletti y continuas hasta el final, pasando por unas chacras con sus tranqueras abiertas, pero antes de llegar a la cueva, te encontrás con esta hermosa laguna, pequeña por cierto, pero con un color rojizo muy intenso, rodeada por sauces, alpatacos, jarillas. Realmente el contraste es muy hermoso.








A mi en lo particular estos lugares que no figuran en ningún lado y que nadie le presta atención, me llaman a descubrirlos. a recorrerlo.

Detuve el auto y recorrí cada rincón, observando un montón de flores silvestres, que encanjaban con los colores del agua. El color rojizo dado por los sedimentos arcillosos de las bardas. Algunas que otras aves, completaban el paisaje.

 








Recorrer las orillas es un poco difícil por su vegetación y en algunos sectores barrosos, pero no es impedimento para hacerlo y disfrutar tanta belleza, quedarme solo mirando, sintiendo los sonidos del viento moviendo la ramas de los sauces y algún que otro cantar de las aves.

Después seguir camino hacia la Cueva del León.