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sábado, 22 de agosto de 2026

El Malón de Hierro: El legado de Regazzoni, Boca de la Sierra. Azúl, Buenos Aires


El Parador Boca de las Sierras es un deslumbrante refugio natural y cultural ubicado en el partido de Azul, provincia de Buenos Aires, que fusiona las elevaciones más antiguas del planeta con el imponente arte en chatarra del escultor Carlos Regazzoni. Este rincón bonaerense, situado estratégicamente sobre la Ruta Provincial 80 (Km 16.5), se consagra como un espacio de libre acceso ideal para desconectar, hacer senderismo de baja dificultad y sumergirse en la historia nacional.






La geografía del lugar es una joya científica. Las elevaciones pertenecen al Sistema de Tandilia, un cordón serrano con más de 400 millones de años de historia geológica. Caminar por sus senderos elevados permite apreciar valles sembrados y panorámicas de 360 grados que quitan el aliento. En 1999, el gobierno provincial declaró a la zona Reserva Natural de Objetivo Mixto para proteger su valor paisajístico, su flora medicinal y sus tesoros arqueológicos.


El Malón de Hierro: El legado de Regazzoni.


El mayor imán cultural del predio es el imponente conjunto escultórico al aire libre creado por el reconocido artista internacional Carlos Regazzoni. Titulada "El Malón" (o "El último Malón"), esta monumental obra representa los crudos enfrentamientos del siglo XIX entre los pueblos originarios y el Ejército Nacional. 
Fiel a su estilo provisorio y disruptivo, el escultor forjó estas figuras en el año 2008 utilizando pura chatarra reciclada: piezas de trenes, discos de arado, tanques de nafta y rezagos de maquinaria agrícola. El resultado son jinetes y caballos oxidados que parecen galopar eternamente a merced del viento pampeano.











Curiosidades que esconde el lugar

  • La obra inconclusa: 
Se dice que el conjunto de "El Malón" nunca fue terminado formalmente debido a fuertes desacuerdos políticos y económicos entre Regazzoni y el municipio de aquella época. A pesar de esto, las piezas remanentes se convirtieron en un hito de la ruta.  

  • Conexión literaria: 
Azul es catalogada oficialmente como "Ciudad Cervantina". Por ello, además de la temática aborigen, entre las chatarras serranas de Regazzoni asoman sutiles recreaciones metálicas inspiradas en el mismísimo Don Quijote de la Mancha.  

  • El corredor de la Ruta 80: 
El parador es la puerta de entrada a un circuito rural fascinante. A pocos kilómetros se puede visitar un almacén de campo centenario en el paraje Pablo Acosta y el místico Monasterio Trapense Nuestra Señora de los Ángeles.

En el lugar hay un hermoso sendero, donde podes llegar a la sima muy facilmente y contemplar todo el lugar, la dificultad es baja.















miércoles, 19 de agosto de 2026

La joya de piedra en el camino: Misticismo rural en la Ruta 80, Azúl, Buenos Aires

 


En el corazón de la Ruta Provincial 80, donde las llanuras bonaerenses comienzan a arrugarse para dar forma a las Sierras de Azul, emerge un secreto de piedra, fe y silencio.



Este corredor escénico, que une la tranquilidad de la localidad de Chillar con el impactante paraje de la Boca de las Sierras, custodia una de las postales rurales más bellas, místicas y menos conocidas de la provincia de Buenos Aires.





Quien transita la Ruta Provincial 80 buscando el abrazo de las rocas más antiguas del planeta se topa, casi como un espejismo, con una pequeña e idílica capilla de estancia construida íntegramente en piedra de la zona.

A diferencia de las imponentes iglesias urbanas, este oratorio rural fue concebido para mimetizarse perfectamente con el entorno serrano. Levantar paredes con la propia roca del sistema de Tandilia no fue solo una decisión estética; era el uso noble de la materia prima que ofrecía el suelo, dotando a la construcción de una resistencia eterna contra los vientos de la pampa húmeda. Su arquitectura sencilla y su silueta solitaria recortada contra el cielo azul la convierten en una parada obligada para los amantes de la fotografía y de los viajes sin prisa.







El origen. Fe y progreso entre Chillar y Azul.

Para entender la existencia de estos refugios espirituales hay que remontarse a los orígenes de la región. Chillar nació a la par del Ferrocarril del Sud en 1912, poblándose rápidamente de inmigrantes italianos, españoles y vascos. En aquellos tiempos de caminos difíciles y distancias inmensas, los dueños de las grandes estancias de la zona decidieron construir sus propios oratorios y capillas.


El objetivo era doble, por un lado, agradecer la fertilidad de estas tierras altas (Chillar es de los pocos pueblos bonaerenses a más de 200 metros sobre el nivel del mar); por el otro, ofrecer a los trabajadores rurales y a sus propias familias un espacio cercano para la oración, evitando los extenuantes viajes hasta el centro urbano de Azul.

Curiosidades que esconde el circuito serrano.
Siguiendo por el mismo corredor de la Ruta 80 se accede al famoso Monasterio Trapense de Azul, un oasis de clausura absoluta donde los monjes viven bajo la estricta regla de San Benito, dedicados a la oración y la producción artesanal.


Si bien la "capillita de piedra" de la ruta enamora por su escala humana, Chillar alberga en su planta urbana la monumental Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, una obra maestra del estilo neocolonial inaugurada en 1920. Fue diseñada por el célebre arquitecto Martín Noel gracias a la donación de Rosa Irene Anchorena de Fernández.


Tierra de gigantes, el camino hacia la Boca de las Sierras está custodiado no solo por la fe, sino también por la modernidad: los gigantescos molinos de viento del Parque Eólico Los Teros recortan el horizonte, contrastando la historia centenaria de las capillas con la energía del futuro.











sábado, 15 de agosto de 2026

Parque eólico Los Teros, Azúl, Buenos Aires


 El Parque Eólico Los Teros se despliega majestuoso sobre la Ruta Provincial 80, en el partido de Azul, provincia de Buenos Aires (nota: aunque a veces se confunde en mapas de ruta, no está ubicado en Junín, sino en el corredor turístico de Azul camino al parador Boca de las Sierras). Este gigante sustentable de YPF se ha transformado en una parada visual imperdible dentro de un circuito escénico que combina la inmensidad de la llanura pampeana con el cordón serrano de Tandilia.









La historia de este complejo comenzó a materializarse en 2018 cuando se anunció la inversión de YPF Luz. Los primeros componentes, piezas colosales de 5000 toneladas, llegaron en barco a Bahía Blanca en 2019 y se trasladaron en camiones especiales hasta el predio de 3.610 hectáreas. El parque se desarrolló en dos grandes fases.

Con una inversión que superó los 235 millones de dólares, se consolidó como uno de los parques eólicos más importantes y eficientes del país. Su energía limpia viaja a través de una subestación conectada a la línea de alta tensión entre Tandil y Olavarría.