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miércoles, 21 de octubre de 2026

El Diquecito, un rincón oculto y poco conocido de Villa Carlos Paz para conectar con la naturaleza.


 

Si estás buscando un rincón mágico alejado del bullicio urbano pero a solo minutos del centro, este lugar es tu destino ideal. 
Ubicado en Villa Carlos Paz, Córdoba, este paraíso escondido se erige sobre el arroyo El Chorrillo (cuyas aguas descienden puras desde la zona de Cabalango). Es el espacio perfecto para quienes desean combinar el descanso, la frescura de las sierras y el clásico ritual del mate cordobés.








Lo que tenés que saber antes de ir 📝

Se encuentra a unas treinta cuadras del famoso Reloj Cucú. Se accede a través de una única calle que te sumerge directo en un entorno agreste y pacífico.

A diferencia de otros balnearios de la zona, destaca por su abundante sombra y frondosa arboleda, ideal para instalar tu reposera sin sufrir el sol del mediodía.
Cuenta con estacionamiento tarifado, lo bueno es ir fuera de temporada, no tenes a los molestos que te cobran por todo, tan tipico de Córdoba, además de estar abarrotado de gente, eso es lo que me molesta además del calor y la humedad a veces insoportable, aunque en éste lugar no se nota tanto por la abundante sombra. Cuenta con baños públicos y provisión de servicios locales como alquiler de mesas, sillas y asadores para hacer un buen asado en familia.

Además, hay pequeños comercios y despensas en las cercanías para abastecerse.
Sus zonas bajas y aguas mansas lo transforman en un excelente punto familiar y seguro para ir con niños, complementado habitualmente con la presencia de guardavidas durante la temporada alta.









La historia del Diquesito está profundamente ligada al nacimiento y desarrollo de Carlos Paz, uno de los barrios residenciales más antiguos y tradicionales de Villa Carlos Paz. Su origen no fue pensado inicialmente como un balneario turístico, sino como una obra de infraestructura vital para la zona.


A principios del siglo XX, el reconocido médico Enrique Zárate adquirió una gran extensión de tierras con el objetivo de fundar una urbanización exclusiva de casonas y castillos señoriales: Villa del Lago. Para abastecer de agua potable y generar energía eléctrica para este ambicioso proyecto, Zárate ordenó construir un pequeño paredón —un azud— sobre el cauce del arroyo Los Chorrillos. Ese pequeño embalse dio origen al nombre con el que todos lo conocen: "El Diquecito".








El paredón original que contiene las aguas ha sido testigo de la fuerza de la naturaleza serrana. En una de las reformas llevadas a cabo por las administraciones locales, se colocó una placa de mármol que lo bautiza oficialmente como "Azud Mil Años". Cuenta la leyenda local que, apenas terminada su construcción original, una descomunal creciente en el arroyo tapó por completo la estructura. El temor generalizado era que el agua destruyera la flamante obra; sin embargo, el paredón resistió intacto, ganándose el respeto de los lugareños y demostrando la solidez de su ingeniería.


Durante las décadas de 1940 y 1950, con el auge del turismo en las sierras de Córdoba, El Diquecito se consolidó como un punto de encuentro muy exclusivo. El propio Dr. Zárate proveyó a la zona de correo, subcomisaría e infraestructura que atraía a visitantes de "edad madura" y un alto nivel socioeconómico que buscaban la tranquilidad absoluta del entorno.








En 1952, cuando se creó formalmente el municipio de Villa Carlos Paz, Villa del Lago (y con ella El Diquecito) se anexó oficialmente a la ciudad. Con el paso de los años, el balneario se transformó en un espacio público y municipal, democratizando su belleza para que familias y viajeros de todas partes pudieran disfrutar de sus playitas y su frondosa arboleda.


Hoy en día, cuando caminás por sus orillas, no solo estás disfrutando del agua fresca, sino también recorriendo uno de los pilares históricos que permitieron el nacimiento de la Carlos Paz que conocemos actualmente.





Algo muy importante, como llegar, ya que si no conoces bien es dificil, no hay mucha informacion,

🚗 Cómo llegar en Auto o Moto

1. El recorrido te llevará menos de 10 minutos desde el área céntrica:Punto de partida: Situándose en el área del Reloj Cú Cú.

2. Avanzar por el Bulevas Sarmiento (Ruta Nacional 38) en dirección oeste (alejándose del centro, hacia la zona de Villa del Lago / Empalme Tanti).

3. El desvío: Tras recorrer unas 8 a 10 cuadras desde el Cucú, girar a la izquierda al llegar a la calle Edison (o también por la calle Alsina).

4. Camino final: Continuar por la calle Edison, la cual va serpenteando de forma ascendente entre la arboleda y las tradicionales casonas del barrio. Esta misma vía te depositará directo en el ingreso al balneario.














sábado, 17 de octubre de 2026

El misterio tras el muro de piedra: la mansión prohibida de Córdoba que sobrevivió al saqueo y los fantasmas del pasado

 



Oculto entre las verdes sierras de Córdoba, en la localidad de Valle Hermoso, se alza una imponente arquitectura de cuento de hadas que parece transportada directamente desde la Europa feudal. Sin embargo, detrás de sus muros de piedra, sus torres almenadas y sus vitrales se esconde una historia atravesada por el lujo, el abandono sindical y un renacimiento familiar.

Los orígenes

De estancia a fantasía europea, el casco inicial 

Todo comenzó alrededor de 1870, cuando el predio nació como el casco principal de la Estancia Las Playas, aprovechando una vertiente de agua mineral valorada en la época por sus propiedades terapéuticas.
A principios del siglo XX, la edificación creció y adoptó por primera vez forma de castillo para funcionar como un pequeño hospedaje de 18 habitaciones.

El inmigrante italiano José Ferrarini compró la propiedad y mandó a sus arquitectos a Europa (uno a Inglaterra y otro a España) para inspirarse en castillos del viejo continente. Al fusionar ambas ideas, el edificio cobró su fisonomía definitiva, piedra inglesa en la planta baja y estilo español con techos de tejas coloniales y detalles franceses en la parte superior, reabrió en 1946 como el Castillo Té.







Ocaso y silencio

El período sindical entre 1952 y el 2000 

Cierre por conflictos (1952–1955)
Tras pocos años de esplendor, el establecimiento cerró sus puertas debido a disputas gremiales.

Colonia de vacaciones (1970–2000)
En 1970, fue adquirido por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y renombrado como Augusto Timoteo Vandor. 
Durante tres décadas funcionó como hotel gremial para turismo estudiantil y de la tercera edad, un uso intensivo que —sumado a la falta de mantenimiento y saqueos— sumió al palacio en un profundo deterioro.


El renacer de la piedra 
La restauración artesanal comenzó en 2002 y terminó en 2006). 
La familia Fábrega rescató el edificio en ruinas. Durante cuatro años, mano de obra local trabajó en la recuperación minuciosa de la ebanistería de cedro, los vitrales y los gruesos muros, devolviéndole el pulso histórico.

Desde 2006 opera como El Castillo Hotel Fábrega, combinando su herencia arquitectónica con hotelería boutique, enfoques ecológicos y un centro de eventos y capacitaciones. 
En abril de 2022 pasó a ser gestionado por un nuevo grupo directivo (Grupo Edén), que mantiene viva la magia de este hito serrano.









                          Mitos & Leyendas

👤 El fantasma de Don José Ferrarini y las sillas móviles

Durante los primeros años de la restauración en 2002, los hermanos Fábrega dormían en las habitaciones superiores. Cada noche era un martirio, escuchaban el ensordecedor ruido de las pesadas mesas y sillas de madera arrastrándose en el restaurante de la planta baja.
Al confrontar a los guardias nocturnos, estos juraban no haber tocado nada. Sin embargo, por las mañanas, los muebles aparecían completamente desordenados. 
Todo cambió cuando el nieto del antiguo dueño, Don José Ferrarini, les regaló un busto de bronce de su abuelo. En cuanto lo ubicaron de forma permanente en la cava de vinos subterránea, los ruidos cesaron por completo, como si el espíritu del antiguo dueño finalmente hubiera encontrado su lugar de descanso.









🚪 Los misterios de las habitaciones 25, 27 y la temida "Puerta 49"

El ala residencial del hotel es el epicentro de la actividad paranormal. 
Los registros de empleados y huéspedes mencionan eventos específicos muy perturbadores.

El hombre de la pared: Testigos afirman haber visto la silueta de un hombre salir de la habitación 25 y caminar directo hacia la habitación 27, atravesando la pared sólida que divide los cuartos.

La dama de honor de la habitación 52: Quienes duermen en esta habitación han reportado despertarse a mitad de la noche y ver a una joven vestida con desabillé (bata fina de época) parada bajo el marco de la puerta, observándolos fijamente en completo silencio antes de desvanecerse.

La Puerta 49: Es el único acceso a una torre de cinco habitaciones altas. Debido a la densa energía, los ruidos inexplicables y la sensación constante de ser observado, algunos miembros del personal evitan cruzar este umbral a toda costa.








🏊‍♂️ El nadador fantasma del invierno

Una de las leyendas más fascinantes del parque ocurre durante los meses más crudos del invierno cordobés. 
Personas del equipo de trabajo han asegurado ver la silueta de alguien nadando estilo libre, de ida y vuelta, en la piscina semiolímpica exterior bajo la helada madrugada serrana, desapareciendo en el agua antes de que alguien pueda acercarse.