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miércoles, 14 de octubre de 2026

Postales de Piedra y Silencio: El Encanto de la Capilla Nuestra Señora del Carmen en el pintoresco paraje de Falda del Carmen, Córdoba


En un rincón del valle de Paravachasca, justo donde las sierras cordobesas comienzan a ondularse con suavidad, se erige la Capilla Nuestra Señora del Carmen. Quienes transitan la ruta provincial C-45 hacia Alta Gracia se topan de frente con esta postal: un pintoresco templo neocolonial recortado contra el verde serrano que invita, de forma casi magnética, a levantar el pie del acelerador y bajar la ventanilla.







Historia moldeada por el barro y las tormentas

Los orígenes de este santuario se remontan a más de un siglo atrás. Al despertar el siglo XX, un modesto refugio de adobe y techo de paja levantado por inmigrantes españoles y veraneantes servía como la primera capilla de la zona. Sin embargo, la geografía de las sierras es imponente: una fuerte tormenta eléctrica redujo a cenizas aquella estructura de barro.

Lejos de rendirse, las familias tradicionales de Córdoba y los lugareños unieron esfuerzos para reconstruir el templo sobre sus propias cenizas. Así nació la sólida estructura que vemos hoy: una obra que el imaginario popular define con cariño como una "catedral en miniatura" debido a su elegante porte arquitectónico adaptado a la sencillez del entorno rural.









Las reliquias que cruzaron el océano

El interior de la capilla es un viaje al pasado que resguarda tesoros únicos en la región:


La Virgen Dolorosa 

 

Una joya escultórica tallada por un artista gallego. Se trata de una réplica exacta de la imagen de la parroquia de Marín, en Galicia, traída en barco por una inmigrante que buscaba mantener vivas sus raíces en suelo cordobés.

La iluminación original

 

Del techo pende una imponente y antiquísima araña de velas que transporta de inmediato a la atmósfera litúrgica de principios del siglo pasado.

Curiosidad: Tierra de jinetes, "curas gauchos" y un eterno descanso
Mucho antes de que el asfalto conectara los valles, este paraje funcionaba como una posta histórica para peregrinos. Los jinetes que cruzaban las sierras se detenían aquí para dar descanso a sus caballos a la sombra de los árboles, bajo el amparo de la iglesia.
La mayor curiosidad del lugar reposa bajo su propio suelo: la capilla alberga los restos del primer sacerdote del pueblo, el cura Domingo Vieira. Lejos de la solemnidad rígida de las grandes capitales, Vieira es recordado con enorme cariño por haber sido un auténtico "cura gaucho", alguien que compartía el día a día del campo, vestía bombachas de campo y recorría los senderos de herradura a caballo para asistir espiritualmente a los habitantes de los parajes más aislados. Su figura selló para siempre la identidad de la capilla, convirtiéndola en un símbolo de la vida y el sentir serrano.
Hoy en día, su mística, su parque impecable y su profunda paz la han coronado como uno de los templos favoritos por los novios de toda la provincia para celebrar sus casamientos. Detenerse allí un sábado por la tarde suele regalar la postal de algún cortejo nupcial que perpetúa el romance de un pueblo que se niega a perder su calma.








sábado, 10 de octubre de 2026

El sol del atardecer, Santa Rosa, La Pampa


Los atardeceres de Santa Rosa, La Pampa, se destacan por sus cielos infinitos y la inigualable mezcla de tonos naranjas, rosas y violetas que pintan el horizonte pampeano. La llanura geográfica de la región permite apreciar la puesta de sol en toda su extensión, convirtiendo cada tarde en un espectáculo visual inolvidable, ya sea desde la ruta o en rincones urbanos emblemáticos o en la Laguna Don Tomás.








Salir a caminar o en bici y recorrel las calles, ver el sol haciendo de las suyas al atardecer, con sus luces y sombras, brindan un espéctaculo hermoso a nuestros ojos.



















miércoles, 7 de octubre de 2026

Milagro de ladrillo y sol. La capilla sin luz ni sacerdotes que fascina al mundo en el campo cordobés. Capilla San Bernardo, La Playadita, Córdoba



En medio de la inmensidad de la llanura cordobesa, donde el horizonte parece infinito y el silencio solo se interrumpe por el viento, se erige una de las obras maestras de la arquitectura moderna argentina. 

Se trata de la Capilla San Bernardo, un pequeño templo ubicado en la zona rural de La Playosa, al este de la provincia de Córdoba. Lo sorprendente de este lugar no es su tamaño ni su opulencia, sino todo lo contrario: no tiene energía eléctrica, no cuenta con agua corriente, carece de puertas y ventanas, y en su interior jamás se celebran misas.Aun así, cada tarde ocurre allí un fenómeno astronómico y arquitectónico único que atrae a visitantes de todas partes.




El diseño: revivir el pasado

Diseñada por el multipremiado arquitecto rosarino Nicolás Campodónico, la capilla fue construida entre 2012 y 2015 en un pequeño monte de árboles. Para levantarla, se desmanteló una antigua casa rural y sus corrales con el fin de reutilizar sus ladrillos centenarios, cargando a la estructura de una profunda historia material.

Inspirada en las formas de los tradicionales hornos de carbón, posee una bóveda semicircular de ladrillo que prescinde por completo de ornamentos. Aquí, el vacío y la materia son los verdaderos protagonistas.





Una cruz hecha de tiempo y geometría

El mayor secreto de la capilla radica en su orientación hacia la puesta del sol. En el exterior del recinto, se instalaron dos maderos en forma separada: uno vertical y otro horizontal. De manera individual, ninguno de los dos maderos califica como un símbolo religioso.
Sin embargo, el verdadero "milagro" ocurre cada tarde en el interior curvo del templo.

Al caer el sol, los rayos atraviesan el espacio e introducen las sombras de ambos maderos.
Con el paso de los minutos, las dos sombras se deslizan por las paredes de ladrillo hasta unirse de forma perfecta, dibujando una cruz ritual diaria hecha puramente de luz, tiempo y geometría.




Para llegar a la Capilla San Bernardo.

Debés dirigirte hacia la zona rural de la localidad de La Playosa, en el sureste de la provincia de Córdoba, aproximadamente a unos 180 kilómetros de Córdoba Capital y a 45 kilómetros de Villa María.

🚗 Ruta desde Córdoba Capital (Auto)

El viaje demanda unas 2 horas y media en condiciones normales de tránsito. 

  • Autopista 9: Salí de la ciudad tomando la Autopista Córdoba–Rosario (AU 9).
  • Desvío en Villa María: Continuá por la autopista hasta la salida hacia Ruta Nacional 158 / Las Varillas.
  • Ruta Nacional 158: Tomá la RN 158 en dirección norte hacia La Playosa. Tras recorrer unos 40 km, vas a ingresar al pueblo.