jueves, 7 de noviembre de 2019
ES ESPINAZO DEL DIABLO
Es una formación de plegamientos sedimentarios que se encuentra antes de llegar a Tres Cruces. Se encuentra ubicado a 118 Km. de San Salvador de Jujuy
MAIMARÁ, Jujuy
Este pequeño pueblo situado a orillas del Río Grande, que significa “estrella que cae” en la lengua indígena de sus antiguos pobladores, tiene diferentes lugares para visitar, aunque todos los flashes se los suele llevar la Paleta del Pintor, un cerro multicolor que al recibir los rayos del sol poniente intensifica sus colores.
Hornocal, sierra multicolor
Este relato de las Serranías del Hornocal empieza de atrás para adelante. Tal fue el impacto recibido.
Silencio, solo el viento se permitía andar de aquí para allá pero uno había quedado como petrificado ante lo que veía. Por delante todo era inmenso en extensión y en deslumbramiento.
Nos pareció que existía un zanjón entre la sierra de colores y nosotros pero no sabemos si era real o simplemente parte del dibujo. No nos animamos a caminar por él.
Quizá los últimos rayos de luz de la tarde acentuaron los tonos de la piedra calcárea, pero los colores nos parecieron más fuertes aun que los que habíamos visto en la Quebrada.
El paraje en el que estábamos parados está a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar y eso se siente, más aun si el viaje se realiza sin escalas. Abrigados, con el cuello de la campera bien alto y respirando fuerte, volvimos al auto casi sin hablar.
¿Cómo llegamos allí arriba? En auto y saliendo de la ciudad de Humahuaca. ¿Gracias a quién? A un lugareño que vio nuestro interés por conocer algo distinto, algo de lo que no está en planos y folletos.
Si bien es cerca, el camino para el Hornocal tiene sus vueltas, trepa constantemente y se entretiene entre campos vírgenes, agrestes, donde corren libres los guanacos. “Hay que tomar el camino de las antenas”, fue el consejo del buen amigo antes de salir. Ni de ida ni de vuelta encontramos a nadie por la ruta.
Conocimos las serranías del Hornocal y no tuvimos ocasión de agradecer a quien gentilmente nos aconsejara. Quizás él mismo ya sabía cual iba a ser nuestra respuesta cuando estuviéramos frente a este plegamiento increíble de la Quebrada de Humahuaca.
La mágica Quebrada de Humahuaca
La Quebrada de Humahuaca es el décimo lugar mágico 2014 de Argentina según los usuarios.Compone el principal destino turístico y cultural de Jujuy, conjuga una serie de atractivos naturales, históricos y culturales que justifican su designación como Paisaje Cultural en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Conocelo ahora!
Son sus cerros multicolores, una cadena de pucarás y una serie de monumentos históricos nacionales, a los que suman celebraciones originarias como el Carnaval y el rito a la Pachamama, los elementos responsables de la gran afluencia turística a la región. Todos ellos, combinados, hacen de la región un lugar mágico que le regala al visitante un sinnúmero de sensaciones para las que tiene que estar siempre dispuesto a experimentarlas.
Desde la geografía, la Quebrada de Humahuaca comienza a 39 kilómetros de la ciudad capital, San Salvador de Jujuy, y se extiende por 177 kilómetros, en el sentido Sur-Norte por la Ruta Nacional 9, hasta la localidad de Tres Cruces, con paradas en nueve pueblos pintorescos e históricos, atravesando pequeños valles cruzados por el Río Grande y enmarcados por cerros que cambian de tonalidad según sus minerales.
El pueblo de Volcán es el primero. Su mayor particularidad es la de ser el límite climático donde, por el casi constante viento, las nubes cargadas de humedad avanzan hacia la Quebrada, o simplemente se transforman en pequeñas pintas blancas que alteran el azul profundo del cielo norteño.
A pocos kilómetros está Tumbaya, a 2094 m.s.n.m., con su capilla del Siglo XVIII y un manantial, donde según la leyenda, bebió San Francisco Solano en su peregrinar por estas tierras. Y por esas cosas del destino, quizás, se transformó en el punto de partida y llegada para miles de peregrinos que ascienden todos los años hasta el santuario de la Virgen de Punta Corral, ubicado entre los cerros por arriba de los 3.500 m.s.n.m.
Lo mágico de este momento, que se presenta sólo en el Domingo de Ramos, es la sensación única de escuchar los acordes de alguna de las bandas de sikuris, solamente interrumpida por el sonido del viento que corre por la pequeña quebrada.
Lo mágico de este momento, que se presenta sólo en el Domingo de Ramos, es la sensación única de escuchar los acordes de alguna de las bandas de sikuris, solamente interrumpida por el sonido del viento que corre por la pequeña quebrada.
Más allá, está el pueblito de Huacalera y su capilla, mudos testigos de un sacrificio sin igual de parte de los leales del general Juan Galo Lavalle, y luego está Uquía, que exhibe con orgullo pinturas irrepetibles de la Escuela Cuzqueña que compiten con la belleza natural del Paseo de las Señoritas.
Y en la última parada, se levanta la ciudad Histórica de Humahuaca, plena de cultura viva transitando por sus callejuelas estrechas y empedradas y que no deja de mostrar el orgullo pleno de compartir su nombre con uno de los lugares elegidos por la Humanidad como parte de su Patrimonio.
Son 177 kilómetros de recorrido pero, la verdad, son miles de años de cultura por conocer, millones de años transformadas en mágicos cerros de colores y formaciones caprichosas, pero todo eso resumido en una sola cosa, la calidez de un jujeño para compartir su historia al recibir al viajero.
El pueblo de Volcán es el primero. Su mayor particularidad es la de ser el límite climático donde, por el casi constante viento, las nubes cargadas de humedad avanzan hacia la Quebrada, o simplemente se transforman en pequeñas pintas blancas que alteran el azul profundo del cielo norteño.
A pocos kilómetros está Tumbaya, a 2094 m.s.n.m., con su capilla del Siglo XVIII y un manantial, donde según la leyenda, bebió San Francisco Solano en su peregrinar por estas tierras. Y por esas cosas del destino, quizás, se transformó en el punto de partida y llegada para miles de peregrinos que ascienden todos los años hasta el santuario de la Virgen de Punta Corral, ubicado entre los cerros por arriba de los 3.500 m.s.n.m.
Lo mágico de este momento, que se presenta sólo en el Domingo de Ramos, es la sensación única de escuchar los acordes de alguna de las bandas de sikuris, solamente interrumpida por el sonido del viento que corre por la pequeña quebrada.
Más allá, está el pueblito de Huacalera y su capilla, mudos testigos de un sacrificio sin igual de parte de los leales del general Juan Galo Lavalle, y luego está Uquía, que exhibe con orgullo pinturas irrepetibles de la Escuela Cuzqueña que compiten con la belleza natural del Paseo de las Señoritas.
Y en la última parada, se levanta la ciudad Histórica de Humahuaca, plena de cultura viva transitando por sus callejuelas estrechas y empedradas y que no deja de mostrar el orgullo pleno de compartir su nombre con uno de los lugares elegidos por la Humanidad como parte de su Patrimonio.
Son 177 kilómetros de recorrido pero, la verdad, son miles de años de cultura por conocer, millones de años transformadas en mágicos cerros de colores y formaciones caprichosas, pero todo eso resumido en una sola cosa, la calidez de un jujeño para compartir su historia al recibir al viajero.
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