Playa Catritre es el refugio natural más imponente y cercano al centro de San Martín de los Andes, consolidándose como una de las joyas indiscutidas del parque Nacional Lanin.
A tan solo 4.5 kilómetros de la ciudad, sobre el inicio de la mítica ruta de los Siete Lagos.(Ruta Nacional 40), esta deslumbrante bahía custodiada por el imponente cerro Abanico conjuga aguas cristalinas, bosques de robles pellín y una profunda historia de pertenencia cultural de la comunidad Mapuche Curruhyunca.
Un Descenso de Película Hacia un Mar de Agua Dulce
El viaje hacia Catritre comienza con una postal en movimiento. Al transitar los primeros kilómetros de la Ruta 40, el azul profundo del lago Lacar domina la mirada a la derecha. Tras pasar la zona de la antigua hostería Cerro Abanico, se abre un desvío hacia un camino zigzagueante de ripio de 1,500 metros.
A medida que se desciende, la vegetación nativa compuesta por cipreses y un frondoso bosque de robles abraza el trayecto, filtrando la luz del sol en un baile de sombras verdosas. Al final del sinuoso caracol, el bosque se retira para dar paso a una amplia bahía de arenas y piedras finas que quita el aliento.
Catritre no es solo un destino turístico; es un territorio vivo con raíces profundas.
Para los lugareños, cada rincón de esta costa guarda el eco de sus antepasados, quienes hallaron en las márgenes del Lácar un espacio de refugio y subsistencia mucho antes de que la región se convirtiera en un imán internacional.
Hoy, la comunidad gestiona con orgullo las áreas de acampe, compartiendo con los viajeros sus pautas de respeto por la naturaleza, la preservación del fuego y el cuidado del agua pura que baja de las cumbres.