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lunes, 18 de noviembre de 2019

CONOCEINDO JAVI Jujuy


A 16 kilómetros de La Quiaca encontramos la localidad de Yavi, un pueblo de principios del siglo XV que parece detenido en el tiempo.
Para acceder a esta singular población se debe transitar la ruta provincial 5, que recorre el trayecto del tradicional camino al Alto Perú y se encuentra pavimentada y en perfectas condiciones.

Al llegar al pueblo nos llamó la atención la tranquila aridez de su emplazamiento. Yavi se encuentra surcada por el río del mismo nombre y en sus orillas crecen sauces que dan un verde intenso que contrasta con el paisaje desértico.






Una de las mejores maneras de apreciar esta pequeña ciudad es caminar por sus anchas calles y contemplar las casas de adobe y paja, los materiales más comunes en las construcciones del lugar.

Visitar Yavi implica conocer la magnífica iglesia consagrada a San Francisco de Asís y la famosa Casa del Marqués, edificios ubicados uno frente al otro sobre la Av. Marqués Campero.

Desde el exterior, la iglesia Ntra. Sra. Del Milagro es un edificio interesante. Se destaca el notable juego volumétrico obtenido por la combinación de cuerpos yuxtapuestos en la nave principal. Pero su más notable valor se encuentra en el interior, donde nos encontramos con una estructura de muros de adobe que sostiene troncos rústicos ensamblados, sobre los que descansa un cañizo que soporta las tejas.








De inmediato percibimos la excepcional riqueza de todo el equipamiento. Ya en la entrada los herrajes de la puerta anticipan la ornamentación de la estructura de madera, cuyas vigas y puntales incluyen tallas enriquecidas con cabecitas de querubines.

Unos pasos más al interior aparece el púlpito tallado de madera y cubierto de oro a la hoja, que resplandece por todo el salón. Todo se mantiene cromáticamente uniforme por el dorado, las cornisas, las columnas y los nichos con las imágenes que añaden algo de relieve al conjunto.
Entre lo que más llama la atención de los visitantes, aparecen los cuadros y esculturas que fueron traídos desde Cuzco para su ornamentación en el año 1690.






La iglesia de Yavi es, sin duda, el edificio más destacado del pueblo y lo fue también en los tiempos de los marqueses de Tojo, cuando su función era la de capilla palatina respecto de la Casa del Marqués, sede feudal de toda la puna argentina y una cierta extensión de la actual Bolivia.

La Casa del Marqués es una antigua casona que perteneció al único marquesado que hubo en la Argentina. Se trata de una casa de estilo colonial que presenta gruesas paredes de adobe y techo de tejas y barro, y un patio interno empedrado.






A su alrededor se ubican las doce habitaciones distribuidas en anillo que pertenecieron a los familiares del Marqués. Hoy considerada Museo Histórico, deja entrever elementos y aposentos familiares del marqués Campero.

En uno de sus salones funciona la biblioteca Bernardino Rivadavia, con volúmenes de gran antigüedad, y en otro se encuentran artículos regionales en venta. Sus jardines fueron acondicionados para que allí funcione un camping sombreado con sauces y olmos siberianos.





Un dato histórico interesante es que el último Marqués de Yavi se sumó a la causa de la Independencia y que la localidad fue escenario de numerosos avances y retiradas de los ejércitos patriotas y realistas durante los combates por la Liberación Nacional.





Villazón "La Quiaca Boliviana"

Villazón se encuentra a 3.497 metros de altura, y aunque esta separada del vecino pueblo argentino de La Quiaca por el río homónimo, conforman un único núcleo urbano. Villazón nació en 1910, tres años mas tarde de la llegada del Ferrocarril Central Norte, que hasta 1993 llegaba a La Quiaca. De hecho se denominaba a este nuevo territorio, como "La Quiaca Boliviana", hasta que fue re bautizado con su actual nombre, en honor al presidente de aquellos días, Eleodoro Villazón.
Con el paso de los años casi dobló en población a su vecina ciudad argentina.
El paso a Villazón es la mas activa de las tres fronteras que nos unen con Bolivia, y la única en Jujuy.




La mayor concentración de gente se da en la frontera, que es muy activa. Los pasadores van y vienen a paso ligero llevando mercadería sin declarar, pues ellos pasan por el costado. Ante una compra importante que supere el permitido por las autoridades migratorias, la gente le da unos pesos al pasador, y te contrabandea la mercadería hacia el otro lado de la frontera. Así de simple, y bajo la mirada cómplice de las autoridades. El trabajo de pasador es legal, e incluso esta sindicalizado en el lado boliviano, pero el contrabando de mercadería es enorme.
Unos metros transitados en territorio boliviano, y entre los primeros puestos de estas "calles mercado" ya se dejan ver entre las baratijas, los enormes bolsones con hojas de coca, a la cual son tan adeptos las gentes en las regiones andinas. Mucho mas barato que en otros pueblos




Las calles de Villazón que están cerca de la frontera se convierten en improvisados mercados. Una sucesión de puestos, uno al lado del otro. A medida que uno se aleja de la frontera van desapareciendo la gente y también los puestos.
Y es que las compras se convierten en la mayor atracción de este pequeño pueblo de frontera.
El regateo es el camino a seguir. Nunca hay que pagar lo que te piden. El Coya es bien rápido para los negocios, y a veces resulta difícil hacerlo entrar en razón.
Se consiguen prendas típicas en lana, o alpaca, algunas antiguas y de muy buena calidad. La electrónica es muy barata, y por lo general (al igual que los cigarrillos) de marcas que nos son completamente desconocidas, y otras que despiertan sospecha por su origen real. He comprado a buen precio memorias para la máquina de fotos, y sin que se presenten problemas.



Villazón, "La joven morena del sur", o "El diamante que se pule solo" (que imaginación!), es la ciudad mas poblada del sudoeste boliviano, y por lo que se ve, va a seguir creciendo a ritmo acelerado.


Villazón es un pueblo feo. No quiero ofender a nadie, pero es la pura verdad. Se viene aquí de paso, o por las compras. El resto carece de interés.


Frente a la plaza estan los edificios mas importantes de Villazón , como la iglesia o el palacio municipal.
La plaza funciona como centro neurálgico para todos aquellos viajeros que, armados de paciencia, esperan continuar camino en tren o en autobús hacia alguno de los destinos, por que en Bolivia todo está "ahí nomasito", pero demanda varias horas llegar.


Villazón es la puerta de entrada a varios grandes destinos de Bolivia, como lo son el Salar de Uyuni (al cual se llega en el tren que parte desde Villazón), la ciudad de Oruro, Potosí, o la apacible Tupiza.
Si tienen que dormir en la zona, lo mejor quizás es hacerlo del otro lado, en Argentina, en donde la infraestructura de La Quiaca esta mucho mejor preparada para recibir al turista, que la vecina Villazón.






LA QUIACA, Jujuy


Retomando el camino desde Abra Pampa
la RN9 hacia el norete llegamos a La Quiaca.
Localidad fronteriza con Bolivia,
ubicada a 3400 metros de altura sobre el nivel del mar

Si veníamos transitando la quebrada y luego la puna puede ser que hallamos superado el proceso del soroche o mal de las alturas. El destino de esta ciudad estuvo dado desde comienzos de siglo por la llegada del ferrocarril que atraviesa la parte central del damero local.







De esta época virreinal han quedado la casa del Marqués de Tojo y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Francisco que desde su construcción fue remodelada muchas veces y en cada una de ellas fue perdiendo la suntuosidad que poseía.

En los alrededores de la Casa del marqués se localiza una zona de pinturas rupestres rescatadas por la Universidad de Jujuy.
En la zona de la frontera hay un puesto de control de gendarmería, de migraciones y de aduana.
El paisaje es sumamente desolado, con temperaturas muy elevadas y precipitaciones inferiores a los 200 mm anuales.






Ya en La Quiaca, a la misma longitud pero en territorio boliviano, podremos visitar la ciudad de Villazón. Unidas ambas por el transitado Puente Internacional que permite aprovechar, de acuerdo a las cíclicas circunstancias económicas de ambos países, los precios más favorables.